Bike-Distance permite medir la distancia de seguridad en los adelantamientos

El impulso de Carlos Moure a través de su Fundación, en colaboración con la Universidad de Vigo, ha hecho posible un prototipo capaz de medir la distancia con la que los vehículos a motor adelantan a los ciclistas.

La idea inicial surgió en 2014 como un sistema que acabe con la sangría de atropellos y muertes en la carretera, tanto de ciclistas como de peatones. La tecnología puede ayudar a disminuir el número de muertes en la carretera, sacando de ella a todos los conductores que ponen en riesgo la vida del resto de usuarios de las vías públicas.

Inicialmente Moure buscó el apoyo de instituciones públicas y privadas para hacer realidad la idea que le rondaba la cabeza: disponer de un dispositivo certificado por un laboratorio de metrología acreditado que permita medir la distancia con la que los vehículos a motor adelantan a los ciclistas, capturando imágenes que puedan servir como pruebas para denunciar aquellos que no respeten la separación mínima establecida en 1,5 metros. Sin embargo, ni la DGT, ni las Federaciones de Ciclismo ni otras instituciones públicas o empresas privadas creyeron en la idea. Finalmente, en 2017, Moure encontró el apoyo de Manuel Pérez Cota, Catedrático de la Escuela Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Vigo, quien se puso manos a la obra.

El prototipo, bautizado con el nombre «Bike-Distance», se basa en un sensor capaz de medir la distancia a la que pasan los vehículos al adelantar. El dispositivo envía los datos mediante Bluetooth a un smartphone, donde se registran las infracciones. La hoja de ruta del proyecto incluye añadir una cámara de vídeo que recoja las imágenes del adelantamiento, junto con un receptor GPS que permita determinar con total exactitud la posición exacta y el instante en el que se produjo la misma.

Autoprotección

El máximo responsable de la Fundación ADO Moure Pro Deporte, el orensano Carlos Moure, asegura no tener «ninguna duda de que el futuro de la seguridad vial de los ciclistas pasa por la autoprotección». Esta misma dirección es la que señala la Red de Policías Europeas de Tráfico (TISPOL) en un comunicado reciente, donde afirma que para revertir la tendencia de siniestralidad se ha de hacer un cambio radical en las políticas de seguridad vial y favorecer el uso de tecnología que implique la participación de la ciudadanía y que esta colabore para expulsar a los infractores de la carretera.

Adelantamiento antirreglamentario. Foto: Carlos Moure.

Con validez legal

Aunque será necesario que la DGT autorice su uso para poder incoar expedientes sancionadores y, con ello, se facilite su incorporación en las bicicletas, tanto la Fundación como la Universidad de Vigo ya han hecho pruebas con resultado positivo en un laboratorio oficial de Metrología. De tal modo que en el «momento que sea necesario e imprescindible contará con el certificado oficial, por lo cual quedará equiparada, a todos los efectos, exactamente como cualquier herramienta que utilizan las fuerzas y cuerpos de seguridad en el control del tráfico», apunta Moure.

Sin embargo, el presidente de la Fundación afirma que: «la DGT, con María Seguí y posteriormente con Gregorio Serrano al frente, nos han puesto todos los impedimentos para poder poner en marcha esta iniciativa y, ciertamente, no le encontramos explicación posible a esta falta de apoyo para dar a conocer esta posibilidad. Esperemos que ahora, cuando se forme el nuevo gobierno, el director de la DGT cumpla con su obligación de velar por la vida de los más vulnerables en carreteras y vías públicas, que en estos momentos somos los ciclistas y los peatones».

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