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Recuerdo a Francisco de Vicente

Con el AC Hoteles en 2014

Algunos amigos de Fran realizarán una ruta en bici hasta Navas de Oro el próximo domingo 30 de septiembre para recordar a su compañero tristemente fallecido el pasado mes de mayo en una marcha de bicicleta de montaña.

La ruta partirá desde el Polígono San Cristóbal de Valladolid a las 9 de la mañana y tiene prevista la llegada a Navas de Oro alrededor de las 11:30 donde estarán algunos familiares y amigos. Por supuesto, cualquiera que quiera recordar a nuestro amigo será bienvenido. La ruta se hará con bicicleta de carretera.

A continuación rescatamos un artículo publicado por Rafael Simón en El Pedal de Frodo en el año 2012 en la sección “A Golpe de Pedal” que relata algunos momentos de la vida de Fran, siempre unida al deporte.

Globereando con Francisco de Vicente

Tan sólo ellos dos. A escasos minutos de una resolución final, de un vencedor. El ritmo es cansado, ya no hay esa chispa, esa velocidad ejercida desde el inicio, pero ya no hay vuelta atrás. Es pleno diciembre, pero no sienten el frío. La luz es extraña, cegadora en algunos momentos, pero no calienta, tan sólo ilumina la escena, impacta contra sus cuerpos, proyectando sus sombras, dibujando el sudor en sus frentes, haciéndolo brillar. Los segundos van pasando y Fran no las tiene todas consigo. Los gritos del público son apenas imperceptibles cuando consigues abstraerte de todo. Y él lo está. Pero no siente esa chispa, la que agilice su mente, la que desentumezca su musculatura y ayude a sacar esa rabia que todo ser humano lleva dentro, aunque muchas personas no sepan la albergan.

De repente siente un golpe, es lateral, aún no sabe de donde ha llegado, pero lo consigue encajar con heroica dignidad, aunque sienta que se le han movido todos los huesos de sitio. Su rival ha estado más rápido, y los segundos pasan, se desmenuzan lentamente. Su cuerpo apenas reacciona, el sudor se filtra a través del casco protector, llega hasta sus ojos, le pican, pero no puede quitárselo. Y otro más. Éste le ha dolido. Mucho. Podría pararlo aquí. ¿Qué más da? Es sólo un deporte, nada más, nadie le ha obligado a subirse ahí, pero hay algo más que eso. Su rodilla tiembla por momentos, parece querer desembarazarse del resto del cuerpo, tocar tierra y acabar con este sufrimiento. Su corazón sigue diciendo que no.

El árbitro observa a los contendientes, les mira a los ojos. A veces las apariencias engañan y aunque el hombre siga en pie, la mirada, el alma que va unida a las pupilas, va inerte, ida. Su mirada lo está. No por la sacudida, sino por sus pensamientos. Se aglomeran como caballos desbocados en su mente, descontrolados. Quiere detener esta miseria ya.

Su entrenador se percata de ello, pero consigue filtrar un hilo de cordura en su anudada mente. “Sé tu mismo, pelea, como en la vida… pelea!”, le grita. Fran consigue levantar la vista, ya no son sus brazos los que le dominan, ni el miedo a no conseguir su objetivo. Su retina está más allá, mucho más lejos de su adversario, se fue años atrás. Se para hace 10 años, cuando corría enIberdrola, en aficionados, cuando cortaba el bacalao. Años felices. La realidad aparece de nuevo. Lanza el brazo, con rabia. “¡Argh!”, grita, mientras dispara su puño con fuerza.

Su siguiente pensamiento es para para Juanjo Abril, su gran amigo, su compañero de batallas en el campo aficionado. Juanjo consiguió su objetivo, recaló en el Viña Magna Profesional (hoy Burgos-BH), sin embargo él siguió un camino diferente, una mala decisión deportiva que le privó del profesionalismo. Vio pasar sus años buenos, su oportunidad. Acabó colgando la bicicleta. Eso duele más que un puñetazo. “¡Argh!”, vuelve a balbucear a través del protector bucal, mientras asesta otro puñetazo demoledor a su adversario.

Pero Juanjo le dejó un legado, un regalo, los conocimientos de su padre, el aprendizaje de un oficio, la fontanería, su profesión actual, la que le permite combatir con dignidad el día a día, saber que vale, que aunque no llegara a ciclista profesional tenía más vías para ser feliz, para progresar. Juanjo está a su derecha, siempre lo ha estado, como su olfato ganador. Intuye que ha llegado el momento. Se lo hace saber a gritos: “¡Ahora!”. Fran engatilla con su izquierda, engaña a su adversario. El impacto de su guante contra el protector bucal de su rival resuena con estruendo en todo el recinto.

Su contrincante asume con incredulidad el golpe mientras se tambalea. Fran se detiene. Sus brazos se clavan en su pecho en posición de defensa, mira a su rival, lo intuye cogiendo aire, dolorido, decide respetar ese momento, sabe que no es un enemigo, tan sólo busca un título, nada más. Su aturdido adversario se percata y trata de contratacar con la escasa agilidad que supone haber recibido un duro golpe. Consigue impactar su puño en el costado de Fran, pero resulta demasiado lateral… agua. Fran lo tiene claro. Jamás lo estuvo tanto. Traga saliva. Es el momento de acabar con esto. De abrazar a sus padres, a su hermano, recién operado de la hernia discal, ya podrá volver a trabajar con él, de conducir la furgoneta, de reparar tuberías, de volver a compartir buenos momentos de trabajo juntos. Ese puñetazo es el final.

Suena el Gong. El combate ha terminado. El árbitro se sitúa entre los dos contendientes. Elige el brazo del boxeador de azul, lo levanta, el Speaker anuncia su nombre. Es Francisco de Vicente. El año pasado Campeón de la Copa España y de Castilla y León de Ciclismo Máster, desde este momento también Campeón de Castilla y León de boxeo amateur en la categoría de peso medio.

Daniel, Jesús y Juanjo explotan de júbilo en la grada. Lo abrazan, lo reclaman de nuevo para ellos. Le recuerdan que ya es hora de colgar los guantes, de dejar atrás infaustos recuerdos, malas vivencias, es hora de volver a disfrutar con ellos de la bicicleta, aunque no sea a nivel profesional. Ellos, su equipo, elMás Madera, le esperan para seguir logrando trofeos en la categoría Máster, para seguir pasando buenos ratos, con o sin la bicicleta. Toca seguir disfrutando de la vida. Ahora sí, a golpe… de pedal.

Más Madera 2011. © Estrella de Castro
Foto: Estitxu
Guía Color – Inverse 2017

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